
Qué decir del hijo bajista de Clint, al que tuve la suerte de ver hace un par de años en el Ronnie Scott's londinense. Es su cuarto disco, grabado en París y con muy buenos músicos (a la batería Manu Katché y a la trompeta Til Brönner, por ejemplo) y con la producción de Erin Davis (hijo de Miles). La intención parece que era acercarse lo más posible a un directo y lo consiguen. A mí personalmente no me han gustado los temas con vocalista (la francesa Camille) que toman la forma de música de ascensor. En los temas instrumentales, el vuelo se eleva y produce una música mezcla de jazz y funk bastante aceptable. 3 1/2.







