domingo, 21 de diciembre de 2008

"El intercambio" de Clint Eastwood



Soy un gran fan de Clint Eastwood y no desde Sin Perdón, sino de mucho antes. Hay que recordar que hubo un tiempo en que la izquierda dogmática de este país rechazaba las películas de acción, especialmente las norteamericanas, como si se rodaran al servicio del fascismo internacional. Por el contrario, había que aplaudir y alabar verdaderos coñazos como Pasolini. Bueno, como el antiamericanismo no ha estado nunca entre mis devociones, siempre me gustó Clint desde Harry el sucio (quien no recuerda aquel "Alégrame el día" en las puertas del banco con el atracador en el suelo y Harry apuntándole con el Magnum). En cuanto a su faceta de director, tiene de todo como en botica, pero, desde luego, también obras maestras. Esta "El intercambio" creo que nmo está entre ellas. Buena factura técnica como siempre, buenas interpretaciones (Angelina muy bien, incluso el histrión de Malkovich se contiene), pero con una historia que ni fú ni fa (el coraje de una madre por recuperar a su hijo desaparecido). Soy de la opinión que, salvo obras maestras, una peli no debe superar los 80/90 minutos y en "El intercambio" es potable la última hora pero aburridos los primeros 80 minutos. En todo caso, una muestra más también de que EE. UU. es capaz de lo peor (el encubrimiento de delitos por la polícia y su consiguiente corrupción) pero también de lo mejor (siempre hay alguien que es capaz de ir a los tribunales y al final -al menos, casi siempre- hacer pública la verdad).

1 comentario:

StakanovDJ dijo...

Si si, yo admiro al mejor Eastwood, que fue el que desempeñó sus papeles al servicio de Sergio Leone con tipos como Lee Van Cleef. Todo bajo ese sol almeriense de justicia que propiciaba momentos de silencia no inferiores a los 15 minutos, sólo perturbados por bandas sonoras minimalistas y llenas de tensión, que alcanzaban su climax en el momento del desenfunde. Todos sabíamos quién mataría a quién, pero daba igual.

Passolini no tenía ni idea de cine, era un tipo que se reía de la ignorancia de la gauche divine y llevaba sus perversiones al celuloide en un momento de relativismo moral sartriano. Lo de Fassbinder era como para suicidarse; él comenzó dando ejemplo, la lástima es que otros admiradores no lo siguieran hasta sus últimas consecuencias.

En fin, viva el cine de género, como "El señor de la Salle" (Mel Ferrer sublime), Sor citroën o Los energéticos. Sin olvidar a mi la legión, con ese impresionante Alfredo Mayo. Ya hace tiempo que no se hacen buenos filmes, como dice Jess Franco (nada que ver con el Caudillo).