
Película desasosegante en la que Mickey Rourke hace un gran papel. Es dura tanto en el aspecto visual de algunas de las peleas como en el emocional al describir la caida y desesperación de un viejo héroe de lucha libre que no le queda más opción que seguir luchando (en todos los sentidos) hasta el final, solo, sin ayuda, y con una hija, a la que no ve normalmente, con la que mantiene una relación muy complicada. Además de Rourke destaca la interpretación de Marisa Tomei en un papel de bailarina de streap que le obliga a enseñar su magnífico cuerpo (es difícil creer que haya hecho la película con 44 años) como sucedía también en "Antes que el diablo sepa que has muerto". Muy recomendable.
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