El único superviviente de la mítica grabación de 1959 de Miles Davis se ha dedicado este año a girar haciendo un remedo del inolvidable disco. El concierto consiste en la interpretación, con pocas concesiones a la improvisación, de los cinco temas en su orden. La gracia está en ver a Cobb tocar estos temas cincuenta años después.
Por lo demás, la banda está bien, los miembros son buenos y nadie va a olvidar a los originales (Coltrane, Cannonball, Evans, Davis), pero se disfruta con la escucha y Wallace Roney lo hace realmente bien a la trompeta. Añadieron como bis otra pieza cumbre, como es el Milestones (que lleva siempre a recordar el longevo "Jazz porque sí" de Juan Claudio Cifuentes en RNE, que lo tiene de melodía).
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