
Otra joya de la TV yanqui. Una serie de abogados en la que Glenn Close hace de mala, malísima y que tiene una trama que te atrapa desde el principio. Los capítulos siguen el argumento inicial hasta el final de la temporada, pero sin saber muy bien quién es el malo (parece que Ted Danson, sí, el de Cheers), el bueno o el regular, con continuos flashbacks y flashforwards que es lo que hace que la intriga se dosifique. En estos momentos he comenzado a ver la segunda temporada y sigue con su factura estupenda (en emisión en Canal+). Muy recomendable.
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