
Tercera y última entrega del Millenium de Stieg Larsson. Es la que más me ha gustado, lo que ha hecho que la devore en menos de una semana. Como dice Kechus (creo que es el único lector de este blog, pero lo importante es la calidad y no la cantidad, je, je) puede que sea un poco larga (el juicio final se demora demasiado a mi entender), pero mantiene la intriga toda la novela, el argumento es relativamente creíble y ata todos los cabos que podían haber quedado sueltos de las anteriores entregas. Además de esa intriga bien llevada (que siempre ha de ser lo fundamental) permite una visión creo que certera del Estado del bienestar sueco con sus defectos (control paternalista por los servicios administrativos, excesiva maquinaria burocrática, servicios secretos incontrolados) que no deben hacer olvidar sus indudables ventajas (prestaciones sociales generalizadas, mecanismos de reacción del Estado de derecho). Aunque es evidente el protagonismo de Lisbeth Salander, no creo que sea el centro de la novela como a veces se ha dicho sino que es un elemento fundamental de un coro de personajes en el que destaca casi a su altura el personaje de Blomkvist, que realmente me resulta más simpático que una Lisbeth a la que le puedes salvar la vida y mandarte a tomar viento. Bueno, la pena es que lo que se daba ya se ha acabado (aunque que4 nadie descarte la aparición de una cuarta entrega a partir de algún manuscrito perdido).
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